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miércoles, 4 de abril de 2012


ESCANDALO NAC & POP
Mariotto y sus lujos europeos
Periodistas de Perfil descubren lujoso piso en Marbella comprado en plena crisis del 2001 por el Vicegobernador Mariotto

 Llegan nuevos documentos desde Europa que ayudan a completar la historia reciente del vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, y revelan que en 2002, se endeudó por 128.159 euros con un banco español para comprar un departamento en la lujosa Marbella, mientras en la Argentina había pobreza extrema.

El funcionario lomense (47), hoy delfín de la Rosada en la Provincia de Buenos Aires, ya había comprado en diciembre de 1999 una quinta de 964 m2 en Lavallol, valuada en apenas 150.323 pesos en su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción (OA). Pero en España encontró, en plena crisis argentina, una buena chance para invertir en el ladrillo. Mariotto nunca habló de esa inversión.

Perfil.com accedió en exclusiva al registro de la propiedad del Boletín Oficial de la provincia de Málaga. El inmueble, situado el exclusivo barrio de Andalucía la Nueva, tiene 121 metros cuadrados y commodities. Marbella, a todo esto, es la ciudad preferida de multimillonarios de la ex repúblicas soviéticas y el Golfo Pérsico para llevar sus yates e invertir en mansiones VIP.

Un corredor inmobiliario de Marbella, en la Costa del Sol, estimó a Perfil.com que, en mayo de 2002, en pleno auge de los créditos "blandos" a 30 o 40 años en España, el metro cuadrado de ese departamento ascendía a unos 1.800 euros, con lo que el inmueble le habría costado a Mariotto unos 220.000 euros (en ese momento, unos 850.000 pesos argentinos). "Esa zona es exclusiva y casi imposible de acceder hasta para los españoles", precisó el agente de bienes raíces.

Sin embargo, en su declaración jurada correspondiente a 2003, ya como subsecretario de Medios de "Pepe" Albistur, Mariotto declaró que esa propiedad en España valía 393.970 pesos (en 2011 advirtió en su declaración patrimonial un valor de 400.376 pesos).

Para ello, el ex titular del COMFER y la Autoridad de Aplicación de la Ley de Medios contrajo en mayo de 2002 una deuda con el Banco Atlántico (hoy Sabadell-Atlántico) de 128.159 euros: 77.000 de préstamo, 6.733, 50 de intereses ordinarios, 26.960 de intereses futuros, 14.555 para costas y gastos y, finalmente, 2.911 para gastos extrajudiciales. O sea, Mariotto habría puesto dinero en efectivo extra para hacerse con el departamento.

En su declaración de bienes, Mariotto aseguró que paga las cuotas del préstamo alquilando el inmueble. Perfil.com le envió al vicegobernador bonaerense una serie de preguntas sobre cómo y por qué adquirió ese inmueble, pero el ex interventor del COMFER no contestó.

Exiliado en la crisis. "Cuando Duhalde fue electo presidente, me enojé mucho con el peronismo y decidí irme a España porque allí tuvimos buenas presentaciones de Tango en Granada. Desde la universidad presentamos dos obras de teatro, los cuadros de (Ricardo) Carpani, etcétera", contó el vicegobernador al diario Crítica de la Argentina en mayo de 2009.

El ex titular de la AFSCA se fue a Andalucía con su mujer y con su hijo por sólo once meses en 2002. Pero al parecer, hubo viajes anteriores. "Cuando iba por poco tiempo, allá era Gardel y Le Pera, daba clases en las universidades y al final terminé cortando pasto y mi esposa limpiando casas".

Al perecer con el 'tango for export' y esos exiguos ingresos que menciona, más los de su esposa, Georgina Gabriela Mendeguía -docente de la Universidad de Lomas, como lo fue él-, adquirió un departamento en Marbella de 220.000 euros.

"No pensé en quedarme en España. Di algunas clases y charlas pero me daban trabajo para ser titular de cátedra en la Universidad de Granada recién a partir del próximo año, mientras tanto me las tenías que rebuscar", relató en aquel reportaje.

Así relataba el diario Página 12 (en junio de 2011) el exilio de uno de los "voceros" del kirchnerismo: "En 2002 se fue a España en su rol de productor cultural. Mariotto recaló en Marbella, adonde llevaba espectáculos de tango y teatro argentinos".

Mariotto también aseguró que en aquellos once meses en Marbella "no extrañaba nada" porque "estaba muy comunicado con la Argentina". Según dijo, "fue como un gran año sabático" que le sirvió "para aplomarme, tomar distancia y ver otras cosas".

El año pasado el diario LIBRE reveló que el vicegobernador pensaba vender su propiedad en Marbella e invertir en otro paraíso de veraneo: Miami, aún muy lejos del territorio bonaerense en el que manda.

Imágenes de la propiedad del vicegobernador bonaerense en España 




martes, 3 de abril de 2012


Pinamar violenta y mafiosa
 atacan a periodista de cqc

 La tierra del cuestionado intendente Blas Altieri y lugar del crimen del fotógrafo José Luís Cabezas, esta nuevamente en la mira por atacar a la prensa
Video capturado por un medio de la ciudad de Pinamar, donde se ve a funcionarios agrediendo al periodista 



El equipo periodístico fue echado del  acto por funcionarios y matones del intendente  entre golpes, amenazas e insultos, el motivo fue que el periodista ponía al descubierto una entrega de viviendas fraudulenta donde los únicos beneficiarios eran parientes directos de los funcionarios, practica que es común en este distrito ,  Los persiguieron 300 metros.

Lo que debía ser un acto en Pinamar por el 30 aniversario de la Guerra de Malvinas, terminó en un verdadero escándalo. Un equipo periodístico de CQC, en cabezado por el notero Gonzalo Rodríguez, fue echado de donde se realizaba la ceremonia ayer y perseguido unos 300 metros entre insultos, golpes de puño, patadas y amenazas, hasta que pudo subirse a un auto.

Los incidentes se produjeron cuando el notero concurrió a la plazoleta 2 de Abril, donde se llevaba a cabo la ceremonia, intentó entrevistar al intendente Blas Altieri. El funcionario advirtió su presencia y se rodeó de allegados, dificultando que el periodista de lentes oscuros pueda acercarse. En ese momento el clima calentó y comenzaron los empujones, los insultos y los golpes.

Los seguidores de Altieri le recriminaron a Rodríguez que no respetara el acto y lo persiguieron junto a sus acompañantes, entre ellos, productores y camarógrafos. Unos policías que se encontraban en el acto intentaron resguardar al equipo de CQC, pero se vieron superados en número y solo lograron ejercer contención en la medida de sus posibilidades.

El motivo de la requisitoria del programa televisivo fue la denuncia hecha por el abogado pinamarense Lucas Ventoso, quien acusó al intendente Altieri de haber participado en maniobras irregulares en la entrega y construcción de un plan provincial de viviendas, para que sean ocupadas por sus familiares y allegados.

lunes, 2 de abril de 2012


1987 Semana Santa
Según Aldo Rico


Alfonsin vino sin custodia, podíamos haberlo matado, podíamos haber hecho cualquier cosa. Alfonsín puso los huevos ahí
 En una entrevista inédita el ex carapintada revela detalles de su experiencia en Malvinas y el levantamiento de Semana Santa con el estilo crudo y sin censura del ex militar

“Nosotros decimos ‘Las Malvinas son argentinas’ y hasta los ingleses saben que son argentinas. Ellos son colonizadores y conocen bien cuáles son sus derechos y sus defectos. Pero, nos guste o no nos guste, en última instancia lo van a decidir los kelpers y no lo van a decidir en los próximos cincuenta años y no sé si en los próximos cien años”, sostiene.
“Hay un principio que a veces, a lo mejor, está por sobre todos los principios en el mundo que es la autodeterminación de los pueblos”, agrega Rico coincidiendo con el grupo de intelectuales que se atrevió a desafiar el nacionalismo maniqueo del gobierno de Cristina Kirchner, para el cual la opinión de los isleños no tiene ninguna importancia.
A los 68 años, Rico, que se hizo conocido al liderar la sublevación carapintada contra la política de derechos humanos del radical Raúl Alfonsín en la Semana Santa de hace veinticinco años, lame sus heridas luego de la derrota en las elecciones de octubre, cuando quiso retornar a la Intendencia de San Miguel, pero fue derrotado.
—¿Cómo ve la política de la Presidenta sobre Malvinas?
—Es espasmódica. Ahí hay ocho generaciones de malvinenses. Además, hay que ver el contexto; más o menos, lo explicó el canciller (Héctor) Timerman el otro día: Malvinas integra el concepto de Iniciativa de Defensa Estratégica de los Estados Unidos. Además, Malvinas les permiten a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a los ingleses y a los norteamericanos, la proyección sobre la Antártida. Hay que entender que en Malvinas nosotros peleamos contra la OTAN, y es la futura hipótesis de conflicto para la América del Sur: la OTAN, y ellos no van por Malvinas, van por la Antártida. La Argentina es un país considerado desierto. Por eso tenemos que avanzar hacia la integración de América del Sur.
—¿Qué opina de las políticas de los otros gobiernos democráticos argentinos sobre Malvinas?
—La única política, la única estrategia que se puede recuperar en gran medida, fue la del gobierno del (presidente Carlos) Menem, al cual confronté ferozmente en todos los otros campos, en especial frente a toda la venta y destrucción del patrimonio argentino, junto con Pino Solanas en el Congreso y Hugo Moyano desde afuera. Lo único rescatable fue la política de (el canciller Guido) Di Tella respecto de Malvinas en el sentido de aproximarnos a los kelpers.
—Ahora, el hecho de haber perdido una guerra también debe influir en la eficacia de nuestro reclamo.
—Es importante. Pero de todas formas, ojo que la Argentina desde el punto de vista estratégico y político internacional quedó mucho mejor para defender Malvinas después de la guerra que antes. No es un dato menor que un país periférico como la Argentina se haya puesto de pie, con las armas en las manos, frente al anglosajón, que es el enemigo histórico. No es la primera vez que lo hacemos los criollos ¿no? Más allá de lo que podamos hablar de la oportunidad y de las circunstancias de la guerra.
—Vamos a hablar de la guerra. ¿Cuándo, dónde y cómo  se enteró de la recuperación de las Malvinas?
—Mientras me afeitaba. Me enteré a la mañana, mientras me preparaba para ir a la Escuela de Infantería; yo era oficial de la Escuela de Infantería, era jefe de los cursos del personal superior y subalterno y cursos de comandos. Tenía el grado de mayor.
—La recuperación de Malvinas, ¿era algo de lo que se venía hablando?
—No. La verdad es que es inédito que se haya mantenido el secreto.
—Luego, lo envían a San Juan, ¿no?
—Me movilizan a San Juan. Porque, en realidad, el 2 de abril de 1982 la Argentina despliega contra Chile. Nosotros desplegamos contra Chile porque se suponía que Chile podía atacarnos. Cuando desaparece la hipótesis del conflicto con Chile, la Tercer Brigada pasa a Malvinas. Ojo que, a pesar de todas las críticas que se hacen, en el conflicto los chilenos se comportaron muy bien con la Argentina.
—¿Por qué? ¿Qué podrían haber hecho?
—Habrían podido ocupar la Patagonia como lo hicimos nosotros cuando ellos estaban en guerra con Perú. Más ayuda le dieron a los ingleses los uruguayos. En Uruguay estuvo elhospital de campaña inglés.  Habría que preguntarles a los uruguayos cuántos heridos y muertos pasaron por allí. Los ingleses han tenido más muertos y más heridos que los que acusan (255 muertos contra 649 de la Argentina).
—¿Cuándo lo movilizan a Malvinas?
—Yo propongo formar una Segunda Compañía de Comandos porque ya se venían los combates en Malvinas. Y bueno, el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general (José) Vaquero, me hace caso. El 27 de mayo ya estábamos en Malvinas y el 29 cae Darwin. Así que llegamos justo cuando comienzan los combates.
—¿Dónde se ubican en Malvinas?
—En Puerto Argentino.
—¿Qué tareas tenían?
—Entramos en combate. Nosotros, permanentemente, estábamos delante de la línea enemiga. En Monte Simón, por ejemplo, sesenta kilómetros delante de la línea enemiga. Por eso, mi compañía tiene tantos muertos y heridos. Mi compañía, que eran cuarenta hombres, tiene cinco muertos y ocho heridos, dos de ellos mutilados, todos ellos en combate; más los muertos de Gendarmería porque conmigo estaba el equipo Alacrán: cinco muertos y once heridos. La Compañía de Comandos 601, del mayor (Mario) Castagneto, también; no tiene muertos pero sí heridos. Mi compañía tenía veintitrés oficiales, dieciséis suboficiales y yo; llevaba un equipo de tres Blowpipe, el misil antiaéreo inglés, portátil, con tres soldados que no participaron en los combates.
—Usted fue condecorado en Malvinas. ¿Cuántos condecorados tuvieron ustedes, los comandos?
—Nosotros tenemos la mayor cantidad de condecorados. Si agarra la lista de muertos, heridos y condecorados, va a ver un alto porcentaje de comandos, lo cual es coherente porque nos preparan para eso, para combatir delante de la línea enemiga. Para eso nos sometemos a un curso especial, donde la norma es el límite del comportamiento humano. El curso de comando es más duro que la guerra, salvo en los muertos. Aunque yo he tenido muertos en instrucción.
—¿Cuándo se da cuenta de que la derrota se hacía inevitable?
—Cuando fuimos a Malvinas ya lo sabíamos. ¿Vamos a hablar en serio?
—Sí, claro. Es historia.
—Vamos a hablar en serio. El objetivo era la defensa de Puerto Argentino, y el objetivo se perdió de vista, absolutamente. Cuando se pierde el principio del objetivo, la guerra está perdida. En realidad, dos veces se perdió de vista el objetivo porque al principio, cuando se produce el desembarco, el objetivo era touch and go, como se dice ahora, ir y retirarse. Luego, cuando se produce el conflicto, el objetivo pasó a ser la defensa de Puerto Argentino, y se volvió a perder cuando el 26 de abril va (el presidente y jefe del Ejército, general Leopoldo) Galtieri a Malvinas y le dice al comandante, que era (el general Mario) Menéndez, que, por razones políticas, tenía que haber mayor presencia Argentina en la isla Gran Malvina. Un tremendo error.
—Ahí Galtieri perdió de vista el objetivo.
—Perdió de vista el objetivo y, además, es un concepto tremendo para un soldado: las razones políticas no influyen sobre el rendimiento de los medios. Mi helicóptero lleva diez hombres y tiene dos horas de autonomía, pero por razones políticas no puede llevar veinte hombres y tener seis horas de autonomía. Por otro lado, se llevó tropas que no tenía sentido que estuvieran allí; en Malvinas sobraban las tres cuartas partes de las tropas. Si hubiéramos defendido solamente Puerto Argentino y nos hubiéramos concentrado en Puerto Argentino, todavía, a lo mejor, estaríamos en las Islas. De hecho, caído Darwin y ya con los ingleses avanzando hacia Puerto Argentino, la posición no estaba cerrada porque los que conducían las operaciones en Malvinas suponían que los ingleses iban a atacar Puerto Argentino por mar. Pero los ingleses nunca iban a atacar por mar por la sencilla razón de que no tenían una sola lancha de desembarco. Habría sido una locura. De hecho, el desastre de ellos en Bahía Agradable es por falta de entrenamiento y falta de medios. Además, cuando les hundimos el Atlantic Conveyor y se quedan sin helicópteros y sin las pistas artificiales que iban a montar en San Carlos, se dan cuenta de que sus tropas no estaban entrenadas para caminar tanto. Y ellos atacan Darwin con un regimiento de paracaidistas súper reforzado, más la fragata Arrow en apoyo directo; luego, quieren reemplazar estas tropas con una brigada de la guardia de la Reina, pero la tienen que evacuar porque no puede llegar caminando desde San Carlos a Darwin. Ellos tienen un tremendo problema por la falta de entrenamiento. Por eso, es interesante lo que acaba de decir Julian Thompson, que fue el comandante de las fuerzas terrestres de ellos, sobre que los ingleses no pueden defender Malvinas y que nosotros tenemos buena brigada de infantería de Marina y paracaidistas y buenas tropas especiales.
—¿Considera que Galtieri no pudo manejar el tema del entusiasmo popular que despertó la recuperación de Malvinas?
—Mire, uno no puede hablar de estrategia y de conducir una guerra sin cultura general y sin cultura profesional. La conducción militar de esa época tenía muy  poca cultura; en principio, hay que conocer al enemigo. Los ingleses nunca entregaron una colonia por las malas.
—¿Cuál es la acción que más recuerda?
—Una emboscada que hicimos la noche del 9 al 10 de junio, donde mueren el “Perro” Cisneros y otro comando de la Gendarmería, un viejo comando, Rubén Acosta, y es herido (Jorge) Vizoso Posse, un teniente primero,  ahí tenemos un combate con el SAS. (El sargento Mario) Cisneros era el mejor soldado que tenía el Ejército argentino.
—¿Por qué recuerda esta acción?
—Porque fue el combate más duro que tuvimos. Aparte, combatimos con el SAS (un grupo de elite del Ejército británico).
—¿En qué consistió el combate?
—Fue muy duro, hubo también artillería. Hicimos una emboscada ocupamos un terreno cuatro o seis kilómetros delante de la línea enemiga; llegamos de noche a la emboscada y nos instalamos. Resulta que donde nos instalamos había un equipo del SAS oculto, escondido. A las doce de la noche más o menos ese grupo intenta salir. Retiro a la compañía a doscientos metros, pido fuego de artillería a comando (que es cuando el que está observando dice: “Fuego”)  sobre la posición, y luego, vuelvo a ocupar la posición. El jefe del grupo de Artillería era (el general Martín) Balza.
—¿Qué opinión tiene de Balza?
—Un buen artillero.  No quiero hablar de Balza.
—¿Duró mucho el combate?
—Duró como 3 horas.
—¿Y del otro lado?
—Gritaban mucho. También nosotros gritábamos. Eso es usual: en una situación así, nos gritamos y nos insultamos.
—¿A cuántos metros?
—Veinte o treinta metros en los riscos. Un combate interesante.
—¿Dónde estaba el teniente coronel Mohamed Alí Seineldín?
—Seineldín era jefe del Regimiento  25, estaba en el aeropuerto, en Puerto Argentino.
—¿Es cierto que, cuando Puerto Argentino estaba a punto de caer, usted y Seineldín planearon derrocar a Menéndez?
—Nosotros fuimos con una propuesta a Seineldín, pero no la aceptó. Fuimos con Castagneto. La idea era que nos hiciéramos cargo para resistir. Se podría haber aguantado más. ¡Ojo que nosotros luchamos contra la OTAN y que los ingleses tuvieron una tremenda ayuda de la OTAN y de los norteamericanos! Cuando nuestra Fuerza Aérea y nuestra Armada les sacan fuera de servicio a los dos portaaviones, ellos lo reemplazan con el Saratoga norteamericano. Los ingleses estuvieron a un tris de perder la guerra.
—Hablando de la Fuerza Aérea y de la Armada, ¿cómo se llevaban esas dos fuerzas?
—No se podían ni ver. La confrontación entre la fuerza aeronaval  y los pilotos de la Aeronáutica refleja dos conceptos de desarrollo distintos. La Aeronáutica argentina potenció siempre la habilidad y el coraje de los pilotos por sobre la tecnología, y la Armada potenció la tecnología por sobre la habilidad y el coraje de los pilotos, y por eso tenían aviones Super Etendard y misiles Exocet. Entonces, tiraban un misil a treinta millas. En Malvinas, la Armada hundió más tonelaje enemigo con menos bajas propias que la Aviación. Nuestros pilotos de la Fuerza Aérea se tuvieron que estrellar contra los buques con aviones con sus Pucará, que no son para eso. Sin torpedos; a una flota se la combate con torpedos, pero ellos tiraban bombas rompedoras de pistas. No es incoherente que esto haya pasado así porque ¿cuál era nuestra hipótesis de conflicto? Chile. ¿Cómo se logra la superioridad aérea? Destruyendo a la Fuerza Aérea enemiga en sus pistas o rompiéndoles las pistas. Por lo tanto, nosotros teníamos preparadas nuestras bombas para romper pistas, nunca se pensó en una batalla naval. Nosotros siempre hemos estado preparados para un conflicto sobre la cordillera estival, en verano, contra un enemigo que iba a presentar un combate de baja intensidad. Pero en Malvinas fuimos a seiscientas millas de la costa, a un ambiente insular, en el borde del invierno, contra un enemigo que nos presenta un combate de alta intensidad.
—¿Qué pasó luego de la caída de Puerto Argentino, el 14 de junio de 1982?
—Convivimos dos días en Puerto Argentino. Nos cruzábamos con los ingleses. Vivíamos todos mezclados, armados y todo. Ellos son soldados voluntarios y mercenarios. Había argentinos en las fuerzas inglesas. Los veíamos y escuchábamos sus voces, sus acentos. No hablamos con ellos.
—¿Qué hace un soldado derrotado en esa situación?
—Nada, descansa. En la guerra se duerme, no se come. Dormir es más importante que comer. Comíamos en el momento de dar órdenes y de escuchar apreciaciones. Por eso, en Puerto Argentino sobraba comida. ¿Qué quieren? Que el soldado venga más gordo, el soldado viene más flaco.
—Después del 16 de junio, ¿adónde los llevaron?
—Nos llevan, primero, al aeropuerto, donde estamos uno o dos días más, y después nos trasladan, a los que quedamos, al frigorífico San Carlos. Ahí estamos hasta el 14 de julio. Ahí había estado el puesto de comando de la Brigada de Infantería de Marina, que condujo las operaciones inglesas, y había sido bombardeado por las fuerzas  argentinas, tanto que había una bomba en el frigorífico, con su paracaídas, que no había explotado. Nuestros aviadores son buenos y nosotros también fuimos buenos, sobre todo, la infantería, que se aguantó setenta días a la intemperie y combatiendo, tanto los soldados como los cuadros. Se combatió mucho y bien.
—Luego, cuando vuelven a la Argentina, ¿fue traumático?
—Fue traumático. La “desmalvinización” comienza con el gobierno militar, no comienza con (el presidente Raúl) Alfonsín. En vez de mostrar a sus tropas desfilando con el hueco de sus muertos, nos esconden. Una cosa espantosa.
—Treinta años de la Guerra de Malvinas y veinticinco años de la rebelión “carapintada” de Semana Santa. En aquel momento, usted estaba destinado en Misiones, ¿verdad?
—Yo era jefe del Regimiento de Infantería de San Javier en Misiones.

—¿Cómo llega a Campo de Mayo a liderar ese movimiento?
—¿Y qué quiere? ¿Iba a sublevarme en San Javier? Me cerraban los caminos y me dejaban aislado como me dejaron aislado luego en Monte Caseros, en Corrientes (en enero de 1988). Yo no fui a Monte Caseros de casualidad, no estaba previsto que yo fuera a Monte Caseros. Tuve un problema y fui. Tenía que venir acá. Al conflicto hay que plantearlo en el lugar de la decisión,  no en la periferia. Todo este tema está mal estudiado. Algún día habría que ocuparse y estudiarlo en serio.
—Hagamos un primer avance.
—No quiero hablar de Semana Santa, pero le tiro un tema: ¿qué fue Semana Santa? Fue una sublevación, no fue un motín ni una rebelión. Fue una sublevación fuera de la cadena de comando, únicamente por la adhesión voluntaria de la gente que participó y comandado por un teniente coronel. Algo inédito en la Argentina.
—¿Cuánto duró la entrevista con Alfonsín en Campo de Mayo?
—Más de una hora.
—¿Quiénes estaban?
—Ya no me acuerdo.
—¿Eran muchos?
—No.
—¿Qué hablaron allí?
—Yo le tengo mucho respeto a Alfonsín. En Campo de Mayo, Alfonsín vio el rostro de sus soldados; después de tratar con tantos generales, él le vio la cara a los soldados, que éramos nosotros, que defendíamos nuestro Ejército y que no lo atacábamos a él. Alfonsín entendió eso perfectamente y estaba muy afectado; por eso, su discurso posterior: “Son héroes de Malvinas, la casa está en orden”. Vino sin custodia, podíamos haberlo matado, podíamos haber hecho cualquier cosa. Alfonsín puso los huevos ahí. Me pregunta Alfonsín qué tenía que hacer él: “¿Cómo soluciono el problema?”. “Se soluciona con un instrumento  jurídico”. “¿Y cuál es?”. “Ése es un problema de ustedes. Ustedes son los políticos. Definan un instrumento en el Congreso”. “Y a su juicio, ¿qué tiene que ser?”. “A mi juicio, una amnistía general, para todos, para los montoneros, para todos. Termine el conflicto, despeje el conflicto”, le dije. “¿Y a quién tengo que nombrar como jefe de Estado Mayor?”. “Mire, le digo, échelo a todos, nombre al general más moderno, que era el general Vidal. Échelos a todos: no le sirve ninguno para nada”. Ahora ¿qué pasó? Ni los políticos, yo ahora soy político así que los conozco bien, me conozco bien, ni la jerarquía de la Fuerza podían permitir que un teniente coronel sublevado, que los echó a todos de Campo de Mayo, solucionara el conflicto. Por lo tanto, entre la Coordinadora y el Estado Mayor le limitan la solución a Alfonsín; entonces lo nombran a (el general José Dante) Caridi, jefe del Estado Mayor. Un despropósito. Y sacan la Ley de Obediencia Debida. Ya la califiqué cuando salió como una aberración ética y jurídica. Nuestro viejo Código de Justicia Miliar, ahora derogado, sabio código, no habla de obediencia debida, al contrario. El código impone lo que se llama la inspección de la orden. Por supuesto, hay circunstancias. Tiene mayor capacidad para inspeccionar la orden el de mayor jerarquía: es difícil que un soldado o un cabo inspeccione la orden. El tema fue así: sabotearon las soluciones.
—¿Por qué dice que habían echado a todos los generales de Campo de Mayo?
—Porque fue así. Había cualquier cantidad de generales, coroneles. Cuando llegamos con la camioneta, se para un capitán que venía conmigo y dice: “No queda nadie a menos ciento cincuenta metros de acá”, y se fueron todos. Esperamos a Alfonsín en la Escuela de Infantería. Cuando entro, había un general, que no voy a nombrar, que me dice: “Rico, hay que terminar todo”. “¿Por qué?”. “Porque el lunes va a aumentar el dólar”.
—En este marco, ¿cómo ve la política de derechos humanos del kirchnerismo?
—Es una política bizca: ¿dónde están los derechos humanos de los muertos por la guerra contra subversión? Pero bueno, ya vendrán cambios. Es como el tema de seguridad: no va haber seguridad en la Argentina mientras las Fuerzas de Seguridad estén conducidas por personas que participaron de organizaciones que mataban policías, soldados, gendarmes y ciudadanos indefensos. ¿Cómo puede la ministra (Nilda) Garré conducir la policía?

MALVINAS : YO MATE AL COMANDANTE INGLES

Yo mate al comandante ingles


Oscar Ledesma tenía 19 años cuando peleó y abatió al coronel Herbet Jones durante el sangriento combate en Pradera del Ganso.

En su tono de voz se notan las cicatrices de una herida que aún no cierra.Oscar Ledesma, fue uno de los héroes argentinos que luchó en Malvinas,aunque él no se reconoce así. Con sólo 18 años y una escasa preparación militar participó en la batalla de Pradera del Ganso, en el Puerto de Darwin.
En ese combate abatió al militar inglés de mayor rango en las islas, el teniente coronel Herbert Jones, jefe de los paracaidistas y toda una leyenda dentro de las tropas británicas. Ledesma hoy tiene 48 años y vive en La Carlota, al sur de la provincia de Córdoba. 

Al conmemorarse el 30 aniversario del inicio de la guerra, contó su historia y admitió: “Los únicos que reconocieron nuestro valor fueron los soldados ingleses”. “En Malvinas nuestra misión era defender el istmo de Darwin, un punto estratégico de la isla Soledad. El que tomara esa posición podría avanzar hacia cualquier lugar. Los ingleses sabían esto y por eso lanzaron un ataque devastador que se libró en la Pradera del Ganso o Goose Green según el bando y esa fue la primera lucha terrestre en Malvinas” narra.



Teniente Coronel Herbert Jones, jefe de los paracaidistas ingleses  



“El combate fue muy duro, ellos nos superaban en todos los aspectos y lanzaron una ofensiva sorpresa. El primer ataque duró entre 4 y 6 horas, pero para mí fue eterno, siento que aún estoy ahí y veo a mis compañeros muriendo alrededor mío” grafica. Contado por Ledesma el relato suena estremecedor.Yo estaba a cargo de la única ametralladora Mag que estaba en funcionamiento ya que las otras no servían. En pleno combate se me trabó el arma y con el fuego enemigo zumbándonos los oídos tuvimos que repararlo, fue terrible. Pensé que era el fin, pero pudimos arreglarla a pesar de la balacera y volvimos a defendernos” agrega.

 “El coronel Jones fue uno de los que comandó el ataque, aún no entiendo porque estaba al frente de ese avance, supongo que nos creyó muertos. Cuando lo vi venir le disparé una ráfaga de disparos que alcanzaron a herirlo. Aún así intentó tomar una granada pero con una segunda ráfaga de disparos acabé con su vida”, cuenta emocionado.





El teniente coronel Herbert Jones, tenía entonces 29 años, había nacido en una familia de la aristocracia británica y a fuerza de coraje fue escalando posiciones en el ejército británico hasta alcanzar el grado de Teniente coronel. Llegó a Malvinas como un héroe y estuvo a cargo del Segundo batallón de Paracaidistas. Una vez terminada la guerra le otorgaron la Cruz Victoria, la máxima condecoración al valor otorgada por el ejército británico. 

“Tengo la deuda de decirle a la viuda de Jones, que su marido murió como un héroe, combatiendo hasta el último suspiro.
 

Tuvo una audacia sobrenatural. Nunca fue para mí un trofeo y siento que nunca lo odié a él ni a ningún soldado inglés. Era una guerra que no era nuestra” reconoce. Cuando se le consulta si él se considera un héroe, Ledesma lo niega terminantemente. “Héroe es el padre de familia que se levanta a las 5 de la mañana y sale a trabajar para buscar el pan para su casa y vuelve a las 9 de la noche. Yo sólo hice lo que tenía que hacer para salvar mi vida, fue sólo supervivencia”. 

Los tiempos posteriores a la guerra no fueron fáciles. “La sociedad nos ignoró por un tiempo. El mayor reconocimiento nos lo dieron los soldados ingleses. Ellos admiraron y alabaron nuestro valor. Una vez finalizada la guerra se sorprendían con la poca gente con que le hacíamos frente y la forma en que deteníamos sus ataques. Creo que suplimos las falencias en preparación y armamento, con coraje y valentía”, finalizó.



Carta de una argentino preocupado por el régimen Kirchnerista

Sr. Director:


Escribo esto de una, sin correcciones. ¿Que estamos viviendo?
Moreno quiere boxear a De Angeli. Moreno dice que los polacos son patas sucias. Moreno prohíbe el ingreso de libros, medicamentos, prótesis, repuestos, etc, etc, etc.
Ninguno de los damnificados se anima a hacer pública su disconformidad, primero porque es difícil encontrar un medio que publique la queja y segundo el pánico que sienten de que se tomen represalias.
Escuche entrevistado por Longobardi (otro que no se animó a hablar de censura en su medio) al presidente o algo así de los libreros del país y el tipo dando el mejor ejemplo de falta de integridad no se animó a decir que Moreno estaba prohibiendo la entrada de libros. ¡Pateticos!
Longobardi por tratar de hacer que diga el pobre pelot… que tiene todo para perder, lo que él no se animó a denunciar.
Vemos que hoy las amebas (expresión que uso para definir a una cosa sin nada, nada de humano, de sentimientos, de dignidad) nos gobiernan y ocupan medios para propalar las características de este tipo de personalidad.
Por ejemplo: hoy en el espectáculo se discute si Florencia Peña (ameba cómica) hizo bien o no en ir a trabajar a Clarín después de criticarlo.
El argumento a favor es que por 300.000 pesos no se debe tener en cuenta el rencor de Peña a Clarín. 300.000 pesos pagan el hecho de que una exponente de la cultura pueda transmitir su arte en medios enemigos.
¿Estoy loco por no comprender el medio donde vivo? Probablemente sea así, yo estoy loco y a mi alrededor todos están cuerdos.
Pero no me siento un loco cuando escucho a Abal Medina diciendo que Argentina es el tercer  país que más creció  en el mundo, que cada día estamos mejor y que las quejas son solo de opositores que no ven la realidad.
González Oro le hacia el reportaje, lo escuchaba y ¡No le decía nada!
Le podía preguntar al menos si se refería a Suiza, Chile o a que país hacía referencia.
Pero por la pauta (que parecido a puta que suena), puedo decir entonces que por la “puta pauta” todos callan, sea pauta de uno u otro lado, calla Peña, calla Longobardi, calla González Oro, callan, y callan y propagan las mentiras de este “régimen”.   
El  Jefe de Gobierno Porteño gasta millones en hacer una carrera de autos que molesta a miles, pero se rasga las vestiduras cuando argumenta porque no recibe el subte, dice que él piensa en la gente.
¿No se hartaron de esta gente? ¿Hasta cuándo la van  a aguantar?
Solo pelean por su ego, por su poder, pero a ninguno le importa la gente común, o sea nosotros.
Realmente mas allá de sentirme loco por no entender, me siento un reverendo pelot...

Daniel Valenzuela
dvalenzuela@speedy.com.ar

jueves, 22 de marzo de 2012


Ola de reclamos en Alte Brown 
 con marcado tinte politico



Con el firme derecho que le otorga la democracia, el vecino de Brown hace sentir su descontento al aumento en las tasas municipales, hasta ahí parecería estar todo correcto y dentro de lo habitual en estos casos , pero el ingrediente polémico sigue siendo siempre el mismo, marchas, volanteadas , altoparlantes, etc,etc, donde nada por esta vía parece que diera sus frutos, reparemos en recordar los sucesos del año 2006 cuando el entonces intendente Manuel Rodríguez , recibió una protesta de similares características, con el agravante de la quema de un árbol en la plaza Brown , corte de calles , quema de neumáticos y escrache con graffitis en la intendencia .
El tiempo paso y nada de estas marchas torcieron el rumbo de las dediciones.
La cronica reflejada en algunos medios intenta  magnificar una protesta que careció de contenido vecinal, donde apenas 80 personas vinculadas a un sector político, se autotitulo representar  una comunidad  de mas de 700000 habitantes, a pesar de las razones  valederas, que las hay y muchas, la comparación es irrefutable.
  “Nosotros nos comenzamos a juntar desde febrero, luego de recibir las primeras boletas. No solo molesta que llegaron con subas de entre un 80 y 400 por ciento, sino la inequidad, ya que afecta a barrios humildes de Almirante Brown”, apuntó Haydee Fontán, una de las organizadoras.
Entre los vecinos había un cierto aire de molestia, ya no tanto por el golpe al bolsillo que representa la diferencia, sino que cuando fueron a reclamar a la Municipalidad muchos de ellos fueron “intimidados”.
 En la protesta se volvieron a divisar los mismos rostros  que motorizaron la protesta  violenta de 2006, en su mayoría pertenecientes a un partido de la minoría.

Pasado el mediodía, los manifestantes fueron recibidos por el ex secretario de Planificación y actual concejal del Frente para la Victoria, Daniel Bolettieri, junto al subsecretario de Economía y Hacienda, Daniel Marí; y el titular de Seguridad y Defensa Civil, Marcelo Fila. Si bien se habrían comprometido a llevar una respuesta ante las demandas, por la cuestión de las tasas no habrían llegado a un acuerdo.
Otra de las medidas planteadas era llevar el reclamo hasta el Concejo Deliberante local, puesto que desde allí se votó la modificación a la ordenanza fiscal e impositiva, texto que regula los impuestos municipales. Sin embargo, a último momento se decidió suspender, aunque podrían retomar el reclamo ante el órgano colegiado en los próximos días.
Si bien la impronta mantenía un carácter vecinal, varios referentes políticos se acoplaron a la protesta, como el concejal de la Coalición Cívica-ARI local, José Fernández, y su ex compañera de bloque, Myriam Locher. Además, Florencia Retamoso, del GEN, y Daniela Bambill, de Causa Peronista también presentaron su apoyo.
Recordemos que días antes, un grupo mas beligerante de militantes afines al vice gobernador Mariotto  se hizo sentir en el centro de Adrogue con cánticos y consignas hostiles para con el intendente Giustozzi y luego de causar cierto alboroto fueron recibidos por el mandatario en una extensa reunión.
Situaciones mas o menos similares, esporádicas y de duras declaraciones a los medios se vienen sucediendo de forma reiterada, esta metodología termina por generar la desconfianza de quienes nada tienen que ver con la política y en definitiva siguen siendo los sufridos contribuyentes los que siempre pagan el pato de la boda .
En Enero del corriente año y apenas se dieron a conocer los porcentajes del aumento un grupo de vecinos comandados por Mario Serrano, también salio a la calle a recoger firmas en contra de dicho aumento, con resultados mas acordes a la convivencia civil, llevando un petitorio a las puertas de la municipalidad, donde recibieron la proclama y dieron forma y curso al reclamo, sin necesidad de ninguna protesta callejera exponiendo a vecinos.
La forma de querer esmerilar la gestión mediante marchas y escraches , método viejo si los hay quedo al parecer muy acentuado en el subconsciente de la gente, quien rechaza  esta metodología y lo demuestra dando la espalda muy a pesar de resignarse a pagar el aumento, triste pero es una realidad, el contribuyente no quiere y no le interesa ser usado por ningún partido político, así están las cosas por estos lares del sur .



Preocupa el estado emocional
 de la presidenta

Luego de un llanto escalofriante a los 15 minutos baila sola con esotéricos movimientos 



Martes 20 de marzo del 2012. La seguridad de Presidencia llega a Tecnópolis. En un galpón del gigante predio de Villa Martelli se realiza un encuentro sobre telecomunicaciones con referentes de América Latina, empresas de las tecnologías de la comunicación y cientos de funcionarios del Gobierno nacional contando sus experiencias en los distintos debates y charlas.
En el primer día del encuentro —que fue ampliamente promocionado durante las transmisiones de Fútbol para Todos— estuvo el Ministro Julio De Vido inaugurando formalmente el Congreso. Al día siguiente, el académico colombiano, Omar Rincón, rompió el esquema de los lugares comunes cuestionando la seriedad de las televisiones públicas de América del Sur mientras que hablaba de las bondades de la conectividad global, aunque encendía el semáforo por aquello de que mayor información no es sinónimo de estar más informado. Es un integrado. Los apocalípticos no están presentes en el Congreso.
A las 16 horas en una de las salas, funcionarios de tercer orden hablan de obras realizadas en fachadas de edificios históricos de la ciudad. Obviamente no hay representantes del Gobierno de la Ciudad mientras se llenan la boca de “pluralismo” y “democratización”, dos de los principales slogans de campaña del 2007.
Abel Fatala llega a la charla corriendo y es el centro de atención. Luego se quedará a presenciar la llegada de la Presidenta. A esa hora, las vallas comienzan a dividir los distintos stands para armar el corralito por donde Cristina saludará a los trabajadores presentes para ubicarse en el hall principal en que entregará el decodificar número un millón y pico. Las cifras van y vienen, nadie las cree, pero funcionan como símbolos de records que se baten en cada discurso.
Vestida de negro, presurosa, pasadas las 18:20 entra Cristina con sus ministros detrás de ella, casi en fila india. No hay muchos medios televisivos ni gráficos presentes. Solo el notero de CQC intenta sin suerte acercarse a ella. Es casi imposible. Charla con una promotora del stand de la televisión digital e ingresa a un salón en donde la gente de ceremonial y protocolo ubicó estratégicamente a humildes niños de La Matanza en las filas de adelante con una jubilada de Berazategui. El combo perfecto.
En su discurso, con videoconferencia incluida con un Hugo Chávez menos verborrágico, casi como anestesiado, se emociona cuando la cámara toma un cuadro de Néstor Kirchner. Amaga a levantarse, llora desconsoladamente y luego vuelve a sentarse para preguntarle al presidente venezolano sobre su salud. Los tiempos de las emociones están articulados milimétricamente, excepto por el antes descripto en que recordé la frase del viernes pasado del empresario de la carne, Alberto Samid: “Cristina está peleada con la vida, y es natural que así sea, cuando consiguió todo, se quedó sin nada, perdió a su compañero”. A pesar de estar siempre rodeada de funcionarios, sus 35 custodios personales, asesores, alcahuetes, cortesanos y demás, es una mujer solitaria. Alguna vez se habló de bipolaridad. Es así. Puede emocionarse hasta las lágrimas como también, 15 minutos después, ensayar un pase de baile para los jóvenes de La Cámpora.
El discurso es corto. Toca los tres temas habituales del 2012. Malvinas, un punto que sensibiliza a la casi totalidad de la población, el recuerdo de “él” y la salud de Hugo Chávez, enmarcados en la inclusión social a niños y ancianos postergados.
No se habla de trabajo o mejor educación, sino de netbooks y televisión digital. Sin embargo, luego de décadas de postergación, el circo y el pan —vaya a saber en qué dosis— es visto como algo histórico y sin parangón en nuestro país por esas miles y miles de personas que se fanatizan ante su presencia.
Los micros de La Cámpora, más de seis, llegan tarde. Cristina se está por retirar. Obviamente, no les da ni cinco de pelota a los escasos periodistas presentes. Sale por la puerta de atrás donde se agolpan en nuevas vallas, extrañamente colocadas, los jóvenes camporistas con sus banderas.
 La imagen para los medios afines es la de personas tirándose encima de ella como si fuese una estrella de rock. Esa es la sensación que queda. Se sacan una foto para el Facebook. Ella saluda desde lejos y hace como que rompe el protocolo y va y viene un par de veces, correteando conmigo detrás. Le hablo, ni me mira. Está en su mundo, en otro mundo. Ensaya un paso de baile, sus custodios me agarran del cuello y me depositan, en un segundo, a cinco metros de la Presidenta. Ella les dice con su tono inconfundible, “déjenlo, déjenlo”.
El cronista de CQC intenta evadir las vallas pero ella ya no habla ni con esos movileros, con los que solía bromear. El contacto con su gente es directo. Se va saludando y llora otra vez. Baila y llora. Los 500 manifestantes que solo fueron a saludarla al finalizar el acto, cantan sobre Malvinas y la gloriosa JP.
El cielo está oscuro, está por caer la noche y ella sigue bailando sola.