QUILMES
LA CIUDAD DEL PECADO
Insólito, en Quilmes Centro,
el Bingo se ubica a metros de la Catedral local, situada frente a la Plaza San
Martín y en Quilmes Oeste emerge otro similar rodeado de la pobreza mas extrema
del conurbano.
De los tres bingos que funcionan en el distrito bonaerense,
uno está a metros de la Catedral local y otro en San Francisco Solano, donde la
pobreza hace estragos.
La fórmula secreta de las casas de juego para vaciar
bolsillos de jubilados y trabajadores, pasan las horas y el escenario parece
imperturbable, jubilados y trabajadores, cegados por las luces de las máquinas
tragamonedas, vacían sus billeteras en búsqueda del futuro que la economía del
país les viene negando hace rato.
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Bingo Solano ( Quilmes Oeste) |
Mientras algunos se resignan, otros permanecen en el mismo
lugar, haciendo casi automática la próxima jugada. En el piso superior, la
imagen no varía demasiado.
Grupos de personas de
entre 50 y 60 años -en su mayoría compuestos por las clases más humildes,
incluyendo embarazadas-, todos reunidos en una mesa, lamentado otra posibilidad
desperdiciada en el bingo.
Así se iba la tarde en San Francisco Solano y Quilmes
Centro, localidades en donde las casas de juego hicieron pie con el aval de los
sucesivos gobiernos municipales. En el primero de los casos (una de los
emplazamientos más devastados por la pobreza y la inseguridad), la escenografía
era por demás llamativa: un pequeño reducto de paredes negras -casi escondido
entre una perfumería y una heladería-, frente a un kiosco en donde el precio
del pancho costaba $7, lo mismo que la apuesta máxima en una de las máquinas
del salón.
LA TOMBOLA DE LA DERROTA

Y en el interior, un fastuoso palacio viciado de luz tenue y
plagado de aparatos anticipa un segundo piso que guarda el peor de los
misterios: el Club El Cairo, nombre que sirve para esconder lo que es, en
verdad, un club de fumadores para evadir la ley Antitabaco de la Provincia.
En ambos locales, todo está pensado para que el dinero de
las apuestas quede en las arcas propias. Si el ticket de cobro da una ganancia
de $31,50 pesos, el cajero abona $30 y
el restante $1,50 figura en otro boleto, disponible para ser jugado o cobrado
en el plazo de un día (ya que, de acuerdo a lo especificado, “perderá validez
pasadas las 24 horas de su emisión”). En definitiva, hecha la ley, hecha la
trampa.
Lo mismo ocurre en el bingo, en donde un cartel en letras
pequeñas advierte que si se suceden tres jugadas y no hay apuesta alguna, la
persona debe retirarse, aún a sabiendas de que en el recinto se puede comer y
beber, como si se tratara de un simple restaurant
. PLACERES CULPOSOS
“Todo esto se hace al amparo
de un gobierno que protege su funcionamiento. Así como Cristóbal López es socio
de Cristina Fernández y Daniel Scioli,
podemos decir que los dueños de los distintos bingos en cada una de las
localidades tienen una pequeña sociedad con el intendente” ( Fernando Perez diputado radical).
Lo que ha sucedido en Quilmes es una locura. Hay tres bingos
y dos de ellos están instalados a 500 metros uno del otro. Y uno está en la
esquina de la Catedral, a una cuadra y media de un colegio. Hay un despropósito
absoluto en torno a la ubicación y al fomento del juego”, Comento el exconcejal
y actual diputado provincial por el radicalismo, Fernando Pérez.
Y agregó: “Todo esto se hace al amparo de un gobierno que
protege su funcionamiento. Así como Cristóbal López es socio de Cristina
Fernández y Daniel Scioli, podemos decir
que los dueños de los distintos bingos en cada una de las localidades tienen
una pequeña sociedad con el intendente”. En este sentido, según explicó Pérez,
“lo que se hace es complicarle la vida al empleado público, el docente o el
jubilado, que gana cuatro mil o cinco mil pesos y se lo gasta en dos días. Creo
que el Estado no tiene una vocación de luchar contra los juegos de azar y demás
está decir que el kirchnerismo, en esta década, lo ha fomentado hasta el
cansancio”.
EL RADICAL QUE PRETENDE LIMITAR A LOS BINGOS
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Dip Provincial Ferando Perez |
En diálogo con la prensa , el diputado quilmeño Fernando Pérez dejó en claro que “en la
provincia de Buenos Aires tenemos que avanzar muy fuerte en una limitación”
para los bingos.
“En principio, hay que limitar el horario a una franja del
día muy corta. Obviamente no se puede fumar y hay que exigir el cumplimiento de
la ley que no permite fumar en estos establecimientos. Y sobre todo hay que
controlar la forma del tributo que tienen todas estas casas, aparte de que hay
que tributar la renta financiera y el juego a nivel nacional”, resaltó.
Asimismo, el legislador pidió “controlar que cada una de las
máquinas tenga un sistema online, para que el Estado sepa cuánto se juega y
cuánto va de premio en forma diaria o si la cantidad de máquinas declaradas en
cada uno de los municipios coincide con el tributo que paga esa casa de juego
al municipio”.
“Estamos ante una situación muy
complicada, más ahora con la nueva intención de generar apuestas online en el
fútbol. Son una serie de cosas que están convirtiendo a la Argentina en una
gran ciudad de Las Vegas. Y hay un montón de cosas que desde el Estado se
pueden hacer, pero lamentablemente no se hacen porque hay sociedades y falta de
voluntad política en cumplir con la regulación vigente”,
concluyó Pérez.